Palma/Madrid.- Coincidiendo con el VIII Congreso de la Ingeniería Civil, la Fundación Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y la Editorial Debate otorgó el pasado lunes 17 de febrero el II Premio Sagasta de Ensayo a Fernando Sáenz Ridruejo por su libro “Contribución de los Ingenieros de Caminos catalanes al progreso de España”. En la obra se constata los vínculos históricos entre la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos catalana con la del resto de España y su españolidad. El trabajo se publicará en el catálogo de la Editorial Debate (Penguin Random House Grupo Editorial).

Durante el acto de entrega, han participado el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Juan A. Santamera; José Miguel Delgado, patrono de la Fundación Práxedes Mateo-Sagasta, Salvador Sánchez-Terán, ingeniero de Caminos, exministro durante la Transición y delegado del Gobierno en Barcelona en 1976 y 1977, y el propio Fernando Sáenz Ridruejo.

El presidente del Colegio ha destacado la figura del autor, “persona muy reconocida en la profesión que ha querido detenerse en un aspecto parcial de su gran investigación sobre la ingeniería de Caminos en España para colmar una curiosidad”. Fernando Sáenz Ridruejo es autor de varias magnas obras históricas, como “Los ingenieros de Caminos del Siglo XIX”; “Los Ingenieros de Caminos”, que ya va por su segunda edición y que abarca toda la historia de la carrera desde su fundación a comienzos del XIX hasta la actualidad, y “Una historia de la Escuela de Caminos: la Escuela de Caminos de Madrid a través de sus protagonistas”.

Fernando Sáenz Ridruejo se ha referido al libro como “un testimonio particular que pude realizar gracias a la información que fui recogiendo durante toda mi vida. Y lo escribí en un momento en el que me preocupaba la deriva que estaba teniendo el asunto catalán”. “El libro es un índice onomástico, con una relación interminable de nombres. Y muchos que se quedaron fuera del libro. Todos han trabajado en toda España y todos se enraizaron en diferentes lugares”, ha señalado. Durante su intervención, ha destacado la figura de Eduardo Saavedra. También ha querido destacar sus orígenes riojanos, “un motivo más para presentarse a este premio”. “Los ingenieros de Caminos catalanes han colaborado con los del resto de España”, concluyó.

La Fundación Caminos y la Editorial Debate impulsan este Premio Sagasta de Ensayo, con el objetivo de impulsar y dar a conocer ensayos originales e inéditos que hagan referencia al papel de las ingenierías –especialmente la de Caminos, Canales y Puertos– en la modernización socioeconómica e intelectual de este país, así como a la presencia de los ingenieros de Caminos en la vida pública y en las instituciones representativas; que relacionen la ingeniería con los grandes retos de la actualidad como el cambio climático o la previsible sustitución de las energías fósiles; que efectúen análisis prospectivos sobre el futuro del transporte y el urbanismo, o que indaguen en el papel desempeñado por las obras públicas en el desarrollo de las colectividades.

La Fundación Caminos y la Editorial Debate desean vincular este galardón a la Fundación Práxedes Mateo-Sagasta, con sede en Torrecilla en Cameros (La Rioja), que ha desarrollado una labor admirable en la difusión de la vida y la obra del ilustre político riojano.

CONTENIDO

En el prólogo del libro, el Director de Comunicación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Antonio Papell, indica que Sáenz Ridruejo “ha querido detenerse en un aspecto parcial de su gran investigación sobre la ingeniería de Caminos en España para colmar una curiosidad intelectual pero también para salir indirectamente al paso de las falacias que se prodigan estos años, que buscan reescribir la historia y descubrir compartimentaciones inexistentes que justificarían ahora el ansia de emancipación. Durante dos siglos largos, los ingenieros de Caminos catalanes, como los de todas las demás procedencias, han sido artífices de la modernización de la nación española, Cataluña incluida, sin particularismos ni sectarismos”. Del mismo modo, Papell considera que Sáenz Ridruejo ha publicado esta obra “para salir indirectamente al paso de las falacias que se prodigan estos años, que buscan reescribir la historia y descubrir compartimentaciones inexistentes que justificarían ahora el ansia de emancipación. Durante dos siglos largos, los ingenieros de Caminos catalanes, como los de todas las demás procedencias, han sido artífices de la modernización de la nación española, Cataluña incluida, sin particularismos ni sectarismos”.

Papell concluye que “por la calidad de su trabajo, que agranda sus perfiles con esta nueva obra, y por ese objetivo pacificador y promotor de la verdad histórica frente a quienes no vacilan en desfigurar la historia para conseguir objetivos espurios, un jurado promovido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y por la editorial Debate decidió otorgar a esta obra el Premio Sagasta de Ensayo en la segunda edición al reconocer a personalidades de la envergadura de Fernando Sáenz Ridruejo”.

Por su parte, el autor manifiesta su afecto a Cataluña debido a vínculos personales y profesionales, pues trabajó durante muchísimos años en esta región mediterraneo-pirenaica. Sobre su población, indica que se trata de “gente espabilada, sin duda; pero, sobre todo y más importante, integrada en el «Estado español centralizado», porque al cabo de tantos siglos disfrutando de sus libertades y de sus instituciones medievales, la ciudad de Barcelona no había conseguido pasar de los treinta mil habitantes”, en referecia a la población de la ciudad en 1714, cuando fue adherida al recién nacido reino Borbón de España.

Por otro lado, el autor es contundente cuando indica que “En un archivo anejo recogemos los nombres de varias decenas de ingenieros de Caminos de ascendencia catalana, prueba de que también ha habido un flujo continuado de catalanes hacia todas pues bien, en ese fichero aparecen dos ingenieros apellidados Prats, uno nacido en La Coruña y el otro, en Málaga. Ros es un apellido catalán implantado en Murcia desde los tiempos de la conquista, y también Guardiola, que tiene su origen en un pueblo de Lérida; Copons es un topónimo del Maresme que ha dado lugar a un apellido barcelonés, pero el Copons más conocido es un general malagueño que se distinguió en la guerra de la Independencia. Estos flujos humanos se han incrementado en los últimos cincuenta años dentro de un proceso global de abandono del campo por la ciudad, y del paso de la población de la agricultura a los sectores industrial y de servicios. En el caso español esto se ha traducido en una creciente despoblación de la meseta y un gran crecimiento demográfico en Madrid, el corredor mediterráneo, el País Vasco y los archipiélagos balear y canario, situación propiciada por la facilidad de desplazamiento que las vías de comunicación han promovido. Y en la creación de tales vías, en su proyecto y su construcción, los ingenieros de Caminos han jugado un papel fundamental”.

Finalmente, en su introducción refleja el espíritu español de la profesión, recogiendo que “en cualquier grupo de ingenieros de Caminos, de cualquier época, se puede detectar una composición análoga de individuos procedentes de toda España que trabajaron hermanados, sin otras disensiones que las derivadas del ejercicio de la propia actividad laboral. Y si esta era la tónica en las uniones profesionales de ingenieros libres, tanto mayor era la cooperación en las oficinas estatales, fueran jefaturas de Obras Públicas, juntas de puertos, divisiones hidráulicas o divisiones de ferrocarriles, todas ellas presididas por la obediencia a la jerarquía y el espíritu de servicio. No hemos encontrado ni un solo indicio de que hubieran aparecido entre ellos diferencias derivadas de sus distintas procedencias regionales. En cambio, en todas las manifestaciones públicas de este grupo aparece un deseo común de cumplir el mandato fundacional de trabajar al servicio de la nación. En 1917 se le dedicó un homenaje al ingeniero de Tortosa José Nicolau Sabater con motivo de su nombramiento como director general de Comercio, y esta idea es la que presidió todos los discursos y las adhesiones. El guipuzcoano Javier Olazábal, jefe de Obras Públicas de Soria, le decía: «Que desde tan alto cargo pueda usted hacer mucho y bueno a favor de la Patria». Enrique González Granda escribía desde Castellón: «Usted es de los que enaltecen a España como español». Y el propio Nicolau, palabras de réplica afirmó: Yo no he de olvidar un momento en mis tareas a lo que me obliga el pertenecer a un Cuerpo que tiene por divisa servir a su Patria con inteligencia y honor”.

ESTRUCTURA

En cuanto a la estructura, el propio autor explica que la primera parte “trata de la labor de los ingenieros de Caminos catalanes, con especial atención a sus trabajos realizados fuera de Cataluña”.

La segunda parte, “y fundamental”, añade, “es una selección de veinticinco biografías de ingenieros de Caminos catalanes que desarrollaron un trabajo sobresaliente o que, por distintas razones, consideramos ejemplares. Son los que seguidamente se indican: Juan Rafo, José Rafo, Víctor Martí, Ildefonso Cerdá, Alejandro Millán, Eduardo Saavedra, Elzeario Luis Ferrater, Félix Boix, Pedro García, Rafael Coderch, Eduardo Maristany, José Nicolau, Manuel Maluquer, Victoriano Muñoz, Guillermo Serra-Andréu, Juan Canadell, Alberto Dou, Federico Macau, Pedro Durán y José Espinet”. “La tercera parte -prosigue- es un fichero de ingenieros de Caminos catalanes, extractado de nuestro propio fichero general. Incluye a algunos que, pese a haber nacido fuera de la región, pueden considerarse catalanes por su total identificación con Cataluña, donde crearon incluso vínculos familiares. El fichero está encabezado por Antonio Prat. Después, ordenado por promociones, abarca desde los miembros de la primera promoción, de 1839, hasta los de 1954, y deja fuera a muchos posteriores, algunos de ellos muy notables, para no incluir en el análisis a los de épocas más recientes, muchos de los cuales todavía viven”. Igualmente, señala que se incluye “otro fichero con cerca de cincuenta ingenieros de Caminos de los que no hay certeza de que nacieran en Cataluña, pero cuyos apellidos, inequívocamente catalanes, muestran la emigración de sus antepasados desde esa región. Sus biografías están en concordancia con la tesis que sustentamos de la permeabilidad histórica de las regiones españolas y la amalgama que, sobre todo entre las clases dirigentes, se ha producido a lo largo de la historia. Se incluye ahí a Juan Merlo Fransoy, que es, junto con Antonio Prat, el más antiguo de los ingenieros de Caminos de los alumnos egresados de la Escuela”. Por último, concluye que “se añade una bibliografía acerca de todos estos ingenieros”.

El inicio del libro y la ubicación desde la que se puede adquirir un ejemplar completo son accesibles desde el siguiente enlace:

Inicio de _Contribución de los ingenieros de caminos catalanes al progreso de España_ de Fernando Sáenz Ridruejov1.pdf